½`tazafrijoles rojos o blancos pequeños, enjuagados y escurridos
¼tazaalbahaca fresca cortada en tiras finas
sal y pimienta al gusto
Vinagreta de sofrito
3cucharadasaceite de achiote Domestic Gourmet
2cucharadassofrito
2cucharadasjugo de naranja agriaSe puede sustituir por jugo de limón o lima, vinagre de vino tinto o vinagre de champán.
sal y pimienta al gusto
Opcional:
1cucharaditaorégano fresco
¼cucharaditahojuelas de chile rojo
Instrucciones
Cocinar la pasta:
Hierve la pasta en agua con sal hasta que esté al dente.El tiempo de cocción varía según la pasta. Consulta las instrucciones del empaque de la pasta que hayas elegido.
Una vez al dente, mézclala ligeramente con un chorrito de aceite de achiote para evitar que se pegue y resérvala en un tazón.
Preparar la vinagreta de sofrito:
Calienta 3 cucharadas de aceite de achiote Domestic Gourmet en una sartén a fuego medio. Añade 2 cucharadas de sofrito y sofríe hasta que esté tierno y desprenda su aroma (unos 2–3 minutos).
Retira del fuego. Incorpora el jugo de naranja agria.Si vas a usar orégano y hojuelas de chile rojo, añádelos en este paso.
Sazona con sal y pimienta. Prueba y ajusta la acidez o la sal según sea necesario.
Armar la ensalada:
Combina la pasta cocida, los tomates, la mozzarella, los frijoles y la albahaca en un tazón grande. Vierte la vinagreta tibia y mezcla hasta cubrir todo de manera uniforme.
Enfriar y servir:
Refrigera durante 30 minutos para que los sabores se integren, o sirve inmediatamente a temperatura ambiente.
Consejo:
Se puede preparar el día antes de servir. Ese tiempo adicional permite que los sabores de los ingredientes se desarrollen maravillosamente.
Añade tu proteína favorita por encima para convertirla en una comida completa.
Si se sirve como plato principal, esta receta rinde para cuatro adultos o para dos adultos y tres niños pequeños.
Notas
Consejos para incluir a tus hijos: Esta receta es una actividad sensorial completa para tus pequeños chefs, desde el aroma del sofrito salteado hasta el intenso tono anaranjado del aceite de achiote y la jugosidad de los tomates. Estimula el tacto, el olfato, la vista y el gusto, todos esenciales para desarrollar un paladar variado y recuerdos positivos relacionados con la comida.Pídeles que enjuaguen los tomates y desmenucen las hierbas y la mozzarella. Desarrolla su pensamiento crítico haciéndoles preguntas: ¿Qué textura tiene? ¿A qué huele? ¿A qué sabe?Los chefs mayores pueden cortar los tomates y la mozzarella. Anímalos a cortar la albahaca en tiras finas. Esto refuerza su confianza y mejora su motricidad fina.¿Tienes un adolescente? Anímalo a sofreír el sofrito y observa cómo practica la atención plena al concentrarse en la temperatura y la textura.Cada plato es una oportunidad para nutrir algo más que el cuerpo. Es una ocasión para transmitir cultura, despertar la creatividad y recordarles a los niños que ellos también tienen un lugar en la cocina.